
Perfume al filo del dolor. Así, invisible. Que está en las pieles, sedas de sedas, que guarda nombres en tu corazón. Son pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos.
pero te engañaría si te digo que no la extraño, no, no la amo, no,... y es por eso que vuelvo a Quilmes cada mes.
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