
Soy la sombra de tu olvido, soy la lagrima, la buena, soy la presa en tu condena. Soy el árbol que se quema, soy la buena samaritana pero tiro a veces piedras. No vuelvo para buscar lo que me querían dar.
pero te engañaría si te digo que no la extraño, no, no la amo, no,... y es por eso que vuelvo a Quilmes cada mes.
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